Copa Indígena 2026 arranca en Yarinacocha entre críticas por politización
- lavozucayalinaweb
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La apertura del torneo indígena en San Pablo de Tushmo congregó a delegaciones de pueblos originarios y a figuras políticas como Antonio Marino y Hugo Sosa, en una jornada atravesada por cuestionamientos por politización y duras críticas de los comunicadores shipibo-konibo Cecilio Soria y Néstor Paiva, así como del líder indígena Robert Guimaraes, quien se pronunció desde sus redes sociales sobre el riesgo de discriminación e instrumentalización cultural en pleno escenario electoral.

Antonio Marino padrino del campeonato Copa Indígena 2026
La Copa Indígena 2026 se inauguró la mañana de este sábado en el estadio de la comunidad nativa de San Pablo de Tushmo, en el distrito de Yarinacocha, con la participación de delegaciones indígenas, dirigentes comunales y público llegado de distintos puntos de Ucayali. El evento, organizado por la Asociación de Fútbol Indígena del Perú (Afuip), dio inicio a una nueva edición del torneo que nació como mundialito shipibo y que hoy congrega a pueblos originarios de la región y del país, en un contexto marcado por el proceso electoral nacional y regional.
La ceremonia contó con la presencia de Antonio Marino, padrino del campeonato y precandidato al Gobierno Regional de Ucayali por Renovación Popular, partido que a nivel nacional postula a Rafael López Aliaga. También asistieron Hugo Sosa, Edwin Díaz, Rony del Águila y César Gonzales, estos dos últimos vinculados a Podemos Perú, organización que estaría auspiciando a 15 equipos participantes. Entre el público y en los alrededores del campo deportivo se pudo observar también a la exalcaldesa de Yarinacocha Jerly Díaz, figura asociada a anteriores controversias políticas en el distrito. La llegada de una caravana de Podemos generó tensión cuando los organizadores impidieron que sus candidatos subieran al estrado, lo que derivó en un conato de bronca que fue rápidamente controlado por los propios asistentes.
Uno de los hechos más comentados durante la jornada fue el momento en que a Antonio Marino, como padrino del evento, se le ofreció masato en el estrado principal, bebida tradicional del pueblo shipibo-konibo, la cual decidió no consumir. El gesto fue observado por asistentes y comunicadores indígenas como una señal de distancia cultural en un espacio que reivindica identidad, ritualidad y pertenencia ancestral, y que históricamente ha sido concebido como un encuentro deportivo y comunitario.

Presentación de equipos con bailes shipibos
Las críticas más duras provinieron de voces indígenas. El periodista shipibo Cecilio Soria advirtió que el fútbol indígena “no debe ser patrimonio de ningún partido político” y cuestionó que la Copa haya sido apadrinada por un candidato ligado a una organización que, a su juicio, representa posiciones racistas y de extrema derecha. “Se pierde la idea primigenia del torneo, que era cultural y deportiva. Cuando la política se impone sobre la convivencia y la cultura de los pueblos originarios, estamos frente a una forma de discriminación”, señaló, aludiendo directamente al partido de López Aliaga, al que calificó como expresión de la ultraderecha en el país.
En la misma línea, el comunicador shipibo Néstor Paiva denunció que la imagen de la inauguración “parecía más una campaña política que una fiesta deportiva” y cuestionó que Afuip haya permitido el padrinazgo de un solo sector político, excluyendo a otros. Paiva habló de discriminación y falta de inclusión, señalando que varios líderes y comunicadores indígenas no están de acuerdo con que un partido “que no apuesta por la inclusión y amplifica el centralismo y el racismo” utilice un espacio cultural para posicionarse electoralmente. “Si se acepta a uno, se debió aceptar a todos o, mejor aún, no aceptar a ninguno”, sostuvo, planteando la necesidad de revisar las reglas del torneo para evitar auspicios políticos en contexto electoral.
Finalmente, el líder indígena Robert Guimaraes se pronunció a través de sus redes sociales, señalando que la Copa Indígena se desarrolla en un país que se encamina a elecciones presidenciales y regionales, y advirtiendo sobre el riesgo de instrumentalización política de un espacio cultural y deportivo. Guimaraes subrayó que la presencia de partidos y candidatos no garantiza respaldo electoral y recordó que los pueblos indígenas tienen madurez política. “Los pueblos no se venden por dádivas”, afirmó, insistiendo en que el torneo debe preservarse como una expresión cultural y deportiva democrática, y no como vitrina proselitista.

Edwin Días patrocinador del equipo METSA - NOMA
La inauguración de la Copa Indígena 2026 dejó así una imagen ambivalente: por un lado, la vitalidad del fútbol como espacio de identidad y encuentro de los pueblos originarios; por otro, una alerta clara desde las propias voces indígenas sobre los límites entre deporte, cultura y política, y el peligro de que intereses partidarios desvirtúen un patrimonio que —recuerdan— pertenece a los pueblos y no a las campañas.

Vista del perímetro del Polideportivo de San Pablo de Tushmo








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