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Crimen en Alfonso Ugarte pone a prueba la investigación policial

Actualizado: 7 ene

Mientras el flamante general PNP Manuel Centeno, jefe de la Región Policial Ucayali, atribuye el asesinato del ciudadano brasileño Raimundo Nonato a un presunto ajuste de cuentas vinculado al Comando Vermelho, declaraciones oficiales y testimonios recogidos en el entorno cercano del fallecido revelan vacíos y conflictos previos que aún no forman parte de la versión oficial.


Redacción LVU

El 2026 inició con captura en tiempo récord.
El 2026 inició con captura en tiempo récord.

El asesinato del ciudadano brasileño Raimundo Nonato Braga de Andrade, ocurrido la mañana del martes en pleno eje comercial del jirón Alfonso Ugarte, no solo volvió a encender las alertas sobre la violencia urbana en Pucallpa, sino que se convirtió en una prueba temprana para la nueva conducción policial en la región. La ejecución, perpetrada a plena luz del día y ante decenas de transeúntes, expuso tanto la capacidad de reacción de la Policía como una serie de interrogantes que aún no han sido despejadas.


En conferencia de prensa, el general PNP Manuel Centeno, recientemente designado jefe de la Región Policial de Ucayali, informó que las investigaciones apuntan a un presunto ajuste de cuentas vinculado al Comando Vermelho, organización criminal de origen brasileño con presencia documentada en la Amazonía. La Policía confirmó además la detención de tres presuntos implicados en el crimen, quienes habrían confesado su participación en el ataque durante las diligencias iniciales.


Según detenidos, el móvil del presunto ajuste de cuentas sería el robo de 150 kilos de droga.
Según detenidos, el móvil del presunto ajuste de cuentas sería el robo de 150 kilos de droga.

La Policía informó además sobre la detención de Abner Enrique Molina Castillo (36), alias “Pelacho”, intervenido durante una balacera en el asentamiento humano La Restinga de Manantay, a quien se le atribuiría un presunto rol de apoyo logístico en el crimen. Asimismo, fueron detenidos Alex Ampuero Tamani (18), alias “Negro”, señalado como autor material del homicidio, y José Eduardo Isuiza Pezo (21), alias “Cheroca”, quien habría participado como conductor de la motocicleta utilizada en el ataque. Todos permanecen bajo investigación policial y a disposición de las autoridades competentes.


Durante su presentación pública, el general Centeno reconoció un elemento relevante para la reconstrucción del caso: la identificación de la víctima y la confirmación de su nacionalidad brasileña se realizaron a partir de documentos proporcionados por su conviviente, y no mediante registros previos de Migraciones u otras bases institucionales. La situación migratoria de Braga de Andrade y el tiempo exacto de su permanencia en el país continúan bajo investigación.


Violento recibimiento al general Centeno en Ucayali.
Violento recibimiento al general Centeno en Ucayali.

Este dato introduce un matiz significativo en la narrativa oficial. Aunque el fallecido fue presentado inicialmente como comerciante, testimonios recogidos entre personas que laboran en el entorno inmediato del lugar del crimen señalan que la titularidad real del negocio donde trabajaba no estaría plenamente acreditada. Según estas versiones, Braga de Andrade cumplía un rol operativo visible en establecimientos que pertenecerían a su pareja, quien sería propietaria de varios locales comerciales en la zona.


A ello se suman relatos coincidentes —recogidos bajo reserva de identidad— que describen la existencia de tensiones previas dentro del entorno familiar de la dueña de los negocios. Trabajadores y comerciantes del eje Alfonso Ugarte señalan que estas fricciones eran conocidas desde antes del homicidio, aunque nunca llegaron a formalizarse en denuncias ni constan en registros oficiales.


Estos testimonios, surgidos del entorno laboral y social más cercano al fallecido, describen un contexto previo marcado por conflictos personales, comportamientos problemáticos y un clima de incomodidad persistente. Sin constituir imputaciones formales ni conclusiones judiciales, aportan elementos de contexto que hasta ahora no han sido incorporados en la explicación pública del caso.


El homicidio de Raimundo Nonato, ocurrido en uno de los puntos comerciales más transitados de Pucallpa, no solo confirma la violencia con la que operan estructuras criminales vinculadas al Comando Vermelho, sino que deja al descubierto vacíos en la reconstrucción oficial del caso. Más allá de las detenciones y confesiones preliminares, el crimen sigue planteando preguntas sobre el contexto real en el que se produjo y sobre aspectos del entorno inmediato del fallecido que aún no han sido plenamente incorporados en la investigación.

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