Hermano del exalcalde prófugo de Campoverde, es denunciado por homicidio en lío por predio en Yarinacocha
- LaVozUcayalina

- 10 nov 2025
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Un conflicto por un predio en Yarinacocha terminó con una denuncia por homicidio en grado de tentativa contra Bautista Fernández Andahua, hermano del alcalde de Campoverde, Donato Fernández Andahua, quien se encuentra prófugo de la justicia. Mientras el caso se politiza, una campaña mediática buscó desacreditar al heredero del terreno, Elard Tello Uribe, asociándolo a tala ilegal. Sin embargo, en un operativo ambiental aparte, el detenido fue Atilio Bugarín Aguilar, regidor de Manantay, con un camión valorizado en S/ 150 000 y madera residual incautada.
Redacción LVU

El conflicto por la posesión de un predio en Yarinacocha dejó de ser un asunto rural y silencioso. Hoy involucra una denuncia por homicidio en grado de tentativa, un prófugo de la justicia con apellido político y un operativo ambiental que terminó con un regidor detenido. Un escenario que merece contarse sin relatos de chacra humilde.
El episodio central ocurrió el 7 de octubre de 2025, cuando Julio Eduardo Álvarez Chávez (67) denunció haber sido agredido y amenazado con una escopeta por Bautista Fernández Andahua y su conviviente, en un sector conocido como Monte Mary, en Yarinacocha. La Policía incautó el arma —una escopeta calibre 12— y detuvo a Roy Arturo Velásquez Panduro (27) como presunto partícipe. El caso fue registrado como homicidio en grado de tentativa.
El denunciado no es un agricultor sin influencia. Se trata del hermano de Donato Fernández Andahua, alcalde de Campoverde, quien enfrenta una orden de captura vigente y se mantiene prófugo de la justicia por un proceso independiente. Aun así, en redes sociales y comunicados jurídicos se ha intentado instalar la imagen de Bautista como víctima ejemplar de despojo y persecución.
En la otra orilla está Elard Tello Uribe, heredero del predio en disputa. Su familia adquirió el terreno mediante remate judicial en 2012, formalizó la sucesión intestada y mantiene asiento registral vigente. Un acta de constatación notarial del 3 de noviembre de 2025 confirma la existencia de cerco perimétrico, trabajos de habilitación y guardianía, sin presencia de terceros que reclamaran posesión en ese momento.
A pesar de ello, una campaña mediática buscó desacreditar a Tello y a Álvarez asociándolos a tala ilegal. Sin embargo, el documento policial del 7 de octubre muestra a Álvarez como el agraviado golpeado y amenazado, no como depredador forestal.

Cuando sí se produjo un operativo ambiental, el resultado fue menos épico de lo difundido. El 8 de noviembre de 2025, la Policía Ambiental intervino a Atilio Bugarín Aguilar, regidor de la Municipalidad Distrital de Manantay, tras una denuncia presentada —oh, coincidencia— por el propio Bautista Fernández Andahua. Se incautó un camión valorizado en S/ 150 000, de propiedad de Bugarín, y madera residual estimada en apenas S/ 12 000, producto de la limpieza del predio y sin fines comerciales, según la versión del heredero del terreno. La balanza informativa, no obstante, intentó colocar este episodio como “tráfico maderable”, pese a que la mayor valorización correspondía al vehículo y no a la madera.
En paralelo, la defensa pública de Fernández, firmada por un estudio jurídico, afirma que él posee el predio “de manera pacífica” desde hace veinte años y que existe una prescripción adquisitiva “en casación” en Lima. Sin embargo, no se adjuntó número de expediente ni se acreditó dicha etapa procesal. Queda, por ahora, como afirmación de parte.
Frente a narrativas tan dispares, conviene separar hechos acreditados de versiones interesadas. Acreditados: la denuncia por homicidio en grado de tentativa, el arma incautada, el detenido en flagrancia, y los títulos y la sucesión inscritos a favor de la familia Tello. En disputa: la supuesta posesión pacífica de dos décadas, el relato épico del agricultor oprimido y las acusaciones ambientales sin sustento que circularon con entusiasmo.

Este caso no expone solo una pugna por tierra, sino también una disputa por el relato. Convertir un conflicto de posesión en epopeya campesina puede funcionar en redes, pero los documentos tienden a contar otra historia: menos romántica, más concreta y, por cierto, bastante más reveladora sobre cómo se ejerce el poder en la Amazonía cuando conviene.








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