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Pucallpa: ciudad foránea en territorio shipibo-konibo

Cada 13 de octubre, Pucallpa celebra su aniversario sin saber con certeza cuántos años tiene. La creación del distrito de Callería en 1900 apenas marcó un trámite político. Más de un siglo después, el pueblo shipibo-konibo sigue siendo raíz y memoria de una ciudad que los poderosos celebran con orgullo prestado y un chauvinismo que raya en la farsa.


Redacción LVU


Plaza San Martín —hoy Plaza del Reloj Público—, en la década de 1970. Foto: Distribuidora Triunfo.
Plaza San Martín —hoy Plaza del Reloj Público—, en la década de 1970. Foto: Distribuidora Triunfo.

Pucallpa celebra hoy, 13 de octubre, un nuevo aniversario. Pero nadie puede decir con precisión cuántos años cumple la ciudad. La fecha que conmemora la creación del distrito de Callería en 1900 fue adoptada como símbolo de fundación, aunque la historia de este territorio —y de quienes lo habitan desde hace siglos— se remonta mucho antes. Ni el Congreso ni la Municipalidad Provincial de Coronel Portillo han promovido una investigación rigurosa que determine el verdadero origen de Pucallpa. Cada octubre, la misma pregunta sigue abierta: ¿cuántos años cumple realmente esta ciudad?

El investigador James Matos, autor de Días de radio, entrevistado por el escritor Welmer Cárdenas.
El investigador James Matos, autor de Días de radio, entrevistado por el escritor Welmer Cárdenas.

Antes de que llegaran los misioneros, los caucheros o los colonos andinos, esta tierra ya tenía nombre y espíritu. “Mai Yoshin”, palabra shipibo-konibo que se pronuncia Mai Yushin, significa tierra del demonio o del diablo: mai es tierra, yoshin es demonio. Así la conocían los primeros habitantes, según explica el investigador ucayalino James Matos Tuesta, para describir los remolinos del río Ucayali y los seres sobrenaturales que habitaban sus aguas.

Hospital Amazónico de Yarinacocha, fundado en 1956 por el médico alemán Theodor Binder con apoyo de su gobierno. Concebido inicialmente como el Hospital Amazónico “Albert Schweitzer”, fue creado para atender a la población indígena de la selva peruana. Foto: cortesía de Fiorella Casquina.
Hospital Amazónico de Yarinacocha, fundado en 1956 por el médico alemán Theodor Binder con apoyo de su gobierno. Concebido inicialmente como el Hospital Amazónico “Albert Schweitzer”, fue creado para atender a la población indígena de la selva peruana. Foto: cortesía de Fiorella Casquina.

En esa misma zona, los shipibo-konibo también usaron Mai Joshin —tierra roja— para referirse al color del suelo, mientras que los foráneos de origen quechua tradujeron el significado como Puka Allpa, “tierra colorada”, dando forma al nombre actual de Pucallpa. Matos Tuesta recuerda que el comerciante Antonio Vásquez popularizó la grafía May Ushin al bautizar así su tienda en homenaje a la pronunciación indígena: “Esa forma se popularizó durante muchos años, tomando en cuenta la manera en que los shipibo-konibo nombraban el lugar”, escribe el autor, resumiendo cómo un territorio ancestral fue rebautizado por la mirada externa.

Prolongación Padre Aguirrezábal y Plaza San Martín, hoy Plaza del Reloj Público, en la ribera del Ucayali. Década de 1970. Foto: Alberto García
Prolongación Padre Aguirrezábal y Plaza San Martín, hoy Plaza del Reloj Público, en la ribera del Ucayali. Década de 1970. Foto: Alberto García

El documento “Historia de Pucallpa”, difundido por el Gobierno Regional de Ucayali, aporta una línea cronológica distinta. Según esa fuente, la primera mención escrita data de 1854, cuando el misionero franciscano Fernando Payarés registró ocho familias shipibo-konibo en el lugar. Desde entonces, llegaron comerciantes, colonos y caucheros —desde San Martín, Brasil y la sierra— que fueron asentándose progresivamente. “No existe acta escrita de fundación a la usanza española”, precisa el texto, que sostiene que el poblamiento se dio de forma natural, sin fundadores, sino con pioneros. La creación del distrito de Callería, el 13 de octubre de 1900, fue solo el reconocimiento político de un proceso humano ya en marcha.


Esa diferencia entre fundación legal y origen real explica la doble identidad de Pucallpa: una ciudad creada formalmente por foráneos, pero nacida espiritualmente de los pueblos que siempre estuvieron aquí. Como recuerda Matos Tuesta, el territorio “históricamente le pertenece al pueblo shipibo-konibo, los reales habitantes originarios de esta parte de la Amazonía y sus guardianes naturales y adaptados”. Ellos no solo nombraron esta tierra, sino que la defendieron, la habitaron y la entendieron antes de que existieran los planos, los registros o los cargos.

Mujer indígena, heredera de la memoria ancestral de Mai Joshin, la tierra roja que dio origen a Pucallpa. Foto: autor desconocido.
Mujer indígena, heredera de la memoria ancestral de Mai Joshin, la tierra roja que dio origen a Pucallpa. Foto: autor desconocido.

Por eso, en este aniversario, vale menos el chauvinismo vacío y más la memoria. Pucallpa no nació de un decreto ni de una familia poderosa, sino del encuentro entre el río, la selva y los pueblos que la habitan. En una ciudad que aún desconoce cuántos años tiene, el mayor acto de identidad es reconocer su raíz. Recordar quiénes fueron sus verdaderos fundadores no es nostalgia ni romanticismo: es una forma de justicia frente a las castas corruptas que hoy se disputan una tierra que nunca les perteneció.

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